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Por Consuvisa

¡Hoy he llegado tarde al trabajo! me he levantado a las 06:30 horas un poco abotargada, con la sensación de tener hinchada la cabeza… ¿serán sólo los párpados y la nariz por la alergia primaveral que nos ha traído este otoño?….

Después del ritual matinal establecido de baño, desayuno, ejercicios de “pilates” y ducha de agua caliente que me escalda la piel y me limpia de todo resto de sueño, abro el armario y escojo un pantalón y una camiseta.

Me miro al espejo y decido cambiar la camiseta por una blusa, me quito los pantalones y me pongo una falda, me quito las medias cortas y me pongo pantys, vuelvo a cambiar la blusa por otra que me quede mejor con la falda pero, para la blusa que he elegido tengo que cambiarme el sujetador… Joooooooo  ¡ahora tengo que cambiarme de bragas también! ….esa maldita costumbre de llevarlas a juego….

Una vez he terminado con la ropa interior, decido ponerme nuevamente pantalones, pero…no entiendo que pasa… estos que he elegido ¡me hacen gorda! … pero si la semana pasada me quedaban bien…¿Qué esta pasando????…mal presagio ☹

Miro el armario donde se apiña todo mí vestuario, miro todas las prendas que me he probado, todas tiradas por encima de la cama, revueltas, me miro al espejo, miro dentro del armario…. Y llego a una única y terrible conclusión:  “¡NO TENGO QUE PONERME!!!!!”

Vuelvo a ponerme los primeros pantalones que elegí y salgo corriendo. A nada que me despiste, llego 30 minutos tarde…..  Siento que me invade la fiebre madurescente…..

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